sábado, 29 de agosto de 2015

A FESTA

Arre demo, que guapo ves! díxolle Sandra a BiriBiri, que chegou ao bar co pelaso negro pegado ao cranio por obra do “Giorgi gel fijado efecto mojado” que comprara hai uns días. Levaba unha camisa granate e pantalón de pinzas escuro. Yesica, Pinto, Cornecho e Sandra xa estaban rematando as súas cañas e non pediu nada. Axiña subiron ao Ibiza de Pinto e marcharon cara a casa dos pais de Lino.
Lino era garda civil, o mais novo da quenda cando ingresou. Decidiu celebrar o seu natalicio na finca dos seus pais porque o seu pai gañaba moito carto cunha compra venda de coches de alta gama, unha nave almacén de pensos e movendo as accións que herdara Rita, a súa muller e madrasta de Lino. En realidade as accións quedáranlle a nai de Rita, que vivía con eles, pero era filla única e o pai de Lino moi habilidoso.
O caso é que chegaron os cinco a Vila Esquío, como rezaba o letreiro chantado diante da finca e viron unhas mesas e cadeiras entre as árbores, un grupo de mozos prendendo a leña para o churrasco e a Lino fedellando nun equipo de música que se lle resistía. Sandra botouse a man ao peiteade, nun xeito máxico ou reflexo, porque estaba perfecto mentres Pinto aparcaba e Cornecho e BiriBiri ían botarlle unha a man a Lino. Yesica, unha moza baixiña e morena, buscou a compaña de Sandra para ir ao encontro do resto de invitados.
Pasaron as cousas que pasan neste tipo de festas: algúns beben de mais, outros beben de menos e a maioría bebe o xusto e necesario. Sandra e BiriBiri entraron no primeiro grupo. Cando Lino estáballe a contar a Yesica a terceira ou cuarta aventura de garda civil da noitiña, Sandra chantouse no medio dos dous amosando grandes dificultades para terse en pe. Coa voz secuestrada polo alcohol anuncioulles que facían moi mala parella, que xa estaba ben e que boas noites, mesturando a orde dos elementos dunha afirmación moi persoal. Custou calmala, levala á cociña e meterlle café negro no corpo. Mentres isto ocorría, escoitouse un balbordo que viña da zona da piscina. Media ducia de rapaces trataba de rescatar dela a BiriBiri, que tragaba auga incapaz de facer outra cousa.
Lino leu aqueles sinais de tal xeito que, tomando os mandos da megafonía e da propia troula, fixo que os altofalantes comezasen a cuspir unha adeus organizado pero imperativo: comezou a sonar un disco enteiro de Enrique Iglesias, intercalado con muiñeiras, “Tengo una vaca lechera” e cancións da tuna.
As testemuñas coincidiron en que o bico de despedida entre Pinto e Yesica moi o mellor daquela noite.

jueves, 27 de agosto de 2015

ESTILOS MUSICALES-ROCK

Comenzamos aquí una serie sobre los principales estilos musicales, con un fin muy claro que ahora mismo ignoramos totalmente.
El rock and roll es el estilo que marca la música popular en la segunda mitad del siglo XX. Procede de la fusión de la cultura musical blanca (country) y la negra (blues, gospel, rhythm&blues) en los estados sureños de la Norteamérica de Eisenhower. Otras músicas como el folk y el jazz dejaron también su huella.
Al comienzo de los años 50 Alan Freed, un disjockey de Cleveland (Ohio), se dedicó a difundir el nuevo estilo musical desde su programa radiofónico “The moondog house”. A él se le debe la popularización del término “rock and roll”. Por lo tanto es mentira eso que decían los Def con Dos de que la culpa de todo la tiene Yoko Ono.
En el rock es muy importante decir de vez en cuando oh baby y oh yeah. Es más importante que la letra en sí. Cualquier mierda de letra puede ser una gran canción de rock si lleva por el medio oh baby y oh yeah.
Otra de las aportaciones del rock a la cultura de la humanidad es la guitarra eléctrica. La guitarra eléctrica sólo sirve para tocar rock, pero esto es irrelevante para la argumentación anterior. Sin la guitarra eléctrica no habrían sido nada Chuck Berry, Jimmi Hendrix, Jimmy Page o B.B.King (entre otros). Sin la guitarra eléctrica el público del rock no habría vibrado tanto en los conciertos ni hubiese sufrido sordera prematuramente.
Este estilo musical siempre ha estado asociado con otros dos conceptos: sexo y drogas. En parte por culpa de una canción de los 70 de Ian Dury (“Sex and drugs and rockandroll”). Pero sobre todo por el estilo de vida de los músicos. Siempre me ha emocionado que el bueno de Ian Dury haya sido quien sintetizase el modus vivendi rockanrolero: un hombre contrahecho por culpa de una poliomielitis infantil. Vale, miento, no me ha emocionado nunca. Sólo me hace gracia.
Pese al glamur que habitualmente les rodea, las estrellas del rock también tienen que lidiar con la enfermedad. El batería de Def Leppard se quedó manco en un accidente y tuvo que aprender a arreglárselas con un solo brazo. Lo hizo, y muy bien. Robert Wyatt (ex- batería de Soft Machine) se cayó por la ventana de un tercer piso, quedando paralítico. Ello no le impidió desarrollar una prolífica y exitosa carrera musical en solitario. Rockeros superando sus limitaciones. Los hijos de Julio Iglesias hacen lo que pueden, aunque lo suyo es pop (por llamarle algo).
Después están las enfermedades profesionales. Las principales, evidentemente, tienen que ver con problemas auditivos. Ozzy Ousbourne (Black Sabbath), Pete Townshed (The Who), Neil Young, Phil Collins (Genesis), Ryan Adams, entre muchos otros, han visto mermada considerablemente su capacidad auditiva a lo largo de su carrera.
Otros han confesado padecer de tinnitus o acúfenos en el oído. Molestos ruidos que no proceden de fuentes externas. Noel Gallagher (ex Oasis), Bono (U2), Barbra Streisand, James Hetfield (Metallica), Sting, Eric Clapton... hasta el político y saxofonista amateur Bill Clinton lleva audífonos digitales. En definitiva, que no sólo no es cierto que los viejos rockeros nunca mueren, sino que muchos acaban sordos como una tapia.
Se podría hablar sobre el rock largo y tendido (en un sofa, rendidos por el cansancio), pero no es ese el propósito que nos anima. Eso podemos asegurarlo pese a reconocer otra vez que ignoramos cuál es ese propósito. De momento lo dejamos aquí hasta la siguiente entrega, dedicada al pop. O al jazz, o al reggae... se verá.

Publicado en PontevedraViva   26/08/15

domingo, 23 de agosto de 2015

LA FUNESTA MANÍA DE PENSAR

Apago la tele con el gesto torcido. En medio de un “debate” una joven izquierdista o tal vez izquierdosa hace notar que en Europa existen instituciones con mucho poder cuyo control no está en manos de la ciudadanía, y cita al FMI y al BCE. “¡Como que no!”, “¡Como que no!” le espeta un contertulio. El tipo o es un imbécil, o un bellaco, o un cínico redomado. O las tres cosas a la vez o una combinación de ellas.
Cada vez tiene efectos secundarios más nocivos encender la televisión, y ya no digamos ponerse a verla. El correlato más evidente de la antigua práctica de la lobotomía lo constituye ya la exposición a la cosa televisada, sobre todo en las cadenas públicas, convertidas en un bochornoso espectáculo propagandístico. 
La huida de la gente joven de los rayos catódicos hacia los mares cibernéticos es un viaje con muy poca perspectiva de retroceso. Las estadísticas dicen que el 66 por ciento de la población de entre 15 y 29 años optaría por internet si sólo pudiera tener acceso a un medio de comunicación, mientras que los mayores de 29 años se decantarían en un 47 por ciento por la televisión.
En todo caso, hoy más que nunca y ante la desinformación que genera la desmesurada presencia de información, conviene ejercer la capacidad de pensar. Esto no es algo tan evidente como parece, ni mucho menos convalidado por el hecho de pertenecer al género humano. Es incluso algo que exige en muchos casos un reentrenamiento, como en el caso de aquellos que tras obtener el permiso de conducir precisan unas clases extras tras un tiempo sin practicar.
Están tan demandadas desde todos los ámbitos las reacciones emocionales a determinados estímulos en pos de la consecución de unos objetivos concretos, que cuando se apela a nuestras posibilidades intelectivas se colapsa nuestro sistema, por utilizar téminos informáticos. Lo que ocurre es que la opción de ejercer de ser racional es una experiencia cada vez más singular. En las escuelas no se enseña a pensar, sino a obedecer; interesa más la instrucción que la reflexión y la creatividad está bajo sospecha si no sirve a un fin pragmático. Estamos pintando el cuadro con trazo grueso, evidentemente, pero es que estamos delante de un cuadro expresionista, no de un adorable paisaje de Manet. 
Con respecto al título de esto: parece ser que en realidad lo que ponía la carta que enviaron varios profesores de la universidad de Cervera (Lérida) a Felipe VII en uno de sus párrafos finales era “lejos de nosotros la peligrosa novedad de discurrir”. Pero parece evidente que para el caso vale igual una frase que la otra.

Publicado en PontevedraViva 19/08/15

jueves, 20 de agosto de 2015

INVIERNO ENCIMA

Este famoso refrán ten a dubidosa virtude de mandar á merda o mes de agosto en canto alguén o solta en voz alta. Como aquela compañeira que nos botou un caldeiro de xeo no sorriso un venres ao rematar o choio, cando dixo dende a porta, a xeito de traizoeira despedida: “Xa está aí o luns”. Nunca un finde pasou tan apresa. Xamais un finde nos prestou tan pouco.
O do “invierno encima”, non é xa que se leve por diante o Outono, senón que non responde á realidade. Non so non é certo, senón que ademais é mentira. Hai días de Setembro que non os tes en todo o verán. Certo que se cadra tamén pinga un pouco. De forma artística, iso si.
Sen descartar que fose un ancestro da persoa que dixo o de “xa está aí o luns” quen dera a luz a este nefasto refrán sobre o fin do verán pontevedrés, aposto a que non contaba quen tal fixo coa iniciativa dun concelleiro chamado Bará, Luis Bará, quen se dispuxo a combater os efectos depresivos do traizoeiro e velenoso enunciado. Así foi como xurdiu a Feira Franca, a némesis de todos os refráns pesimistas que poida no mundo haber para estragar a festa maior pontevedresa antes de que comece.
Dun día para o outro, o pontevedrés sabe que, coas festas maiores de corpo presente, xurde no horizonte unha fin de semana para pintar a mona un pouco máis. Para encherse un pouco máis. E aínda por riba, disfrazados de pailáns.
Eu, sen ir mais lonxe, adoito disfrazarme de calquera cousa. Con calquera cousa quero dicir calquera cousa. Un saco de patacas cosido (ou participio similar). Un disfrace dos chinos que nunca chega á noite enteiro. Unha xilaba das dos mouros comprada a un rapaz de Burkina-Faso...
Hai cousas da Festa da Feira Franca, e ollo que vai “festa” con maiúscula, que valen un imperio, igual que os menús dos restaurantes dese día. Por exemplo: Rafa Córdoba coa súa chepa postiza. Por certo, dese tipo de xente que, de non habela, habería que inventala. Por exemplo: o combate medieval na praza de touros sen touros. E como o do pressing-catch, pero medieval. Por exemplo, tomar mojitos e caipirinhas medievais na zona vella vestidos de medievais. Fumar tabaco medieval que acendemos con chisqueiros medievais.
Volvendo ao asunto do tempo: na feira franca a climatoloxía preséntase sempre cinguida dunha galeguidade a proba de probas de galeguidade. O día grande da Feira Franca tanto podes abafar co calor como poñerte coma un pito. Isto non é outro refrán, é unha realidade. Os galegos vivimos así, a medio camiño entre unha certeza e outra, cun pe aquí e o outro polo ar. Por iso din que non adoitamos definirnos. O que paso é que somos mais ben de definirnos ao final do conto. Non é que sexamos listos, é que somos listos de mais.
Despois está a marabilla de falarlle da Feira Franca á parentela que ven á Peregrina, sabendo que xa non estarán aquí. Si, si, temos as mellores festas da contorna, pero... a Feira Franca, amiguiños!. E botas tres cuartos de hora explicando como Pontevedra enteira, media Galicia, o norte de Portugal e xente de comunidades veciñas acoden á nosa vila ata que esta bota por fóra... esas comidas medievais, esas ceas medievais!... Total, que marchan para casiña devecendo por un día na Feira Franca.
Poucos eventos na nosa cidade espertan tanta envexa en todas partes, a mellor proba disto é o difícil que resulta atopar gozando da feira a xente de Vigo. O día que poñamos un dinoseto nos xardíns de san Francisco vai arder Troia.

Publicado en Diario de Pontevedra  19/08/15

sábado, 15 de agosto de 2015

ANTITAURINOS

¿Qué tiene de malo un negocio montado alrededor de la tortura y posterior ejecución de un mamífero bovino en una plaza? Los colectivos antitaurinos deberían pensar en la cantidad de riqueza y puestos de trabajo que genera la fiesta del toro (aunque en realidad la fiesta es para los que acuden a ver cómo los matan) ¡Vaya, un par de argumentos y se me estrella la ironía en el primer paréntesis!
Sí, estoy en contra de las corridas de toros: racionalmente, sociológicamente, intrínsicamente... y desde todos los ángulos posibles. Me parece que se le pueden aplicar a este festejo adjetivos como “cavernícola”, “retrógado”, “cruel” y otros de semejante índole. 
Los argumentos que se suelen manejar para justificar esta barbaridad son siempre los mismos: que si el toro de lidia sobrevive gracias a esto (es la gran preocupación del taurófilo: la supervivencia, a través de la generación de ingresos con su muerte, de esta raza animal), que si es una tradición (aunque sea salvaje, como otras ya abolidas por pura sensatez) y otros sofismas semejantes.
Entre tirar un animal de un campanario o sacrificarlo lentamente en una plaza de toros es difícil encontrar diferencias sustanciales. Aparte del procedimiento, la literatura que se le hecha, el negocio que se monta y la cantidad de gente involucrada en la escabechina. Bueno, vale, sí que hay diferencias: es más retorcido lo del toro. Lo otro es mucho más bestia, evidentemente.
Uno, más que antitaurino, es pro sentido común. Y el sentido común dice que queda un poco raro meterse en un recinto a ver como se castiga físicamente a un animal hasta producirle la muerte. Que si lo hace un tipo vestido de astronauta o de torero, con capote y espada o con un casco en la cabeza, la verdad, es que debería traernos sin cuidado. La violencia gratuita no debería estar justificada tampoco por el hecho de que quienes la ejercen pongan su físico en juego, y menos cuando eso constituye, de forma morbosa, parte del atractivo del ritual. Me parece todo bastante retorcido, insisto. Todo este asunto se inscribe en un ambiente sociocultural, el de nuestro país, donde el del respeto a los derechos animales constituye un debate de reciente aparición. Pero cada vez son más los colectivos que, desde diversos ámbitos, intentan sacar adelante iniciativas como la reforma del Código Penal, la ley marco de protección animal, etc. Conviene ir pensando de qué parte estamos.

Publicado en PontevedraViva  12/08/15

miércoles, 12 de agosto de 2015

AQUELAS FESTAS DA PEREGRINA


As festas da Peregrina son as mellores festas de Pontevedra e da súa área de influencia. O de área de influencia acábaseme de ocorrer e polo tanto desculpen que non concrete.
Cando cheguen a Feira Franca e o Antroido direi exactamente o mesmo delas, pero iso é porque tamén son as mellores no seu xénero e especie. Para isto de considerar que o de un é moito mellor ca o do veciño os franceses inventaron un nome, pero eu sonlles de inglés.
As festas da Peregrina, coñecidas por “peregrinas” (como as ideas dalgúns), teñen cousas marabillosas e entrañables. Por exemplo, a tortura animal e de pago na praza de touros, ou a posta de largo no Casino. Case poño posta “de longo” pero soaba coma unha marca de electrodomésticos. Antes tamén estaba a escolla da Raíña das festas, pero os augafestas do goberno local, no seu afán porque falen deles a todo trapo, cargáronse esta tradición antiquísima. Tan antiga que, así a ollo, debía vir xa da Idade Media. Isto foi no 2000 e costa explicar como podemos levar quince anos sen ter unha raíña das festas e seguir vivos.
Pasaron por aquí eventos que mudaron as nosas vidas como os concertos de El canto del loco, La Oreja de Van Goh, El sueño de Morfeo, Efecto Pasillo, Máxima FM, Bisbal... aínda que o certo é que a miña vida xa mudara musicalmente de mozo tamén por mor das peregrinas. Foi cando vin e sobre todo escoitei en Montero Ríos como un grupo de verbena esnaquizaba sen compaixón “Give a little bit” de Supertramp, tarefa na que sobresaía o vocalista. Menudo panorama, pensei ao principio. Pouco sabía que así, Panorama, se chamaría a futura orquestra raíña dos galegos e galegas. O non plus ultra das orquestras de pachanga que chegou a acadar un caché para Facenda coma o do ex-ministro Rodrigo e Rato.
Lembro, e isto é un inciso, que nos xardíns da Deputación depositei unha noite o excedente dun viño de pasa que me fixo mal, e que non volvín a catar na miña vida. Non me refiro só a ese viño, senón ao viño de pasa en xeral. Ou sexa, que decidín pasar do viño de pasa.
Tamén lembro á gran Finoca metida dentro un labirinto de cristal chantado diante na avenida da Raíña Vitoria, falábase que contratada polo dono da atracción para captar público. E poño captar porque poñer “atraer” sería moi forte.
Dende aquí fago un chamamento a Sartier para que lle dedique un artigo a Finoca, que ben o merece. Un artigo para ela sola, elexíaco e nostálxico, dos que tan ben fai o compañeiro.
Outra das cousas das peregrinas que lembro da nenez son os postos do tiro Madrid. Escopetíns para tirar con tapóns de cortiza a unha morea de botelliñas pequechas de bebidas alcohólicas ás que apuntabamos con devoción etílica pero que despois levabamos para casa enteiras, para facer colección.
De seguro que moitos de vostedes lembrarán a megafonía anunciando ao “Monstruo de Guatemala” ou “Guatemala's monster” (así mesmo dicían) ao que nunca conseguín que me levaran ver. E os coches eléctricos e os “caballitos”.
E a música. Aquilo si que era música. Por aquí viñan tocar Mike Oldfield, Camel, Triana, Serrat, Miguel Ríos e o Rock&Ríos, Silvio Rodríguez, Moustaki..., comparen co de agora e miren de onde caeu a cousa. As entradas estaban ao alcance de todos os petos e eramos felices e comiamos de todo.
Daquela, por suposto, as nosas eran a mellores festa non só da bisbarra, senón do mundo enteiro.

Publicado en Diario de Pontevedra  10/08/15

sábado, 8 de agosto de 2015

LECTURAS ESTIVALES

Nada como recomendar unos pocos libros para esta época del año con el fin de que, si usted sigue estos consejos y queda defraudado, se de una vuelta por Cangas para llorar a gusto allí. Vaya por delante que servidor no cree en la literatura estacional, entendiendo por esta la que resulta proclive a ser leída en un momento del año y no en otro. Tiendo a pensar que, como cantaban Crowded House en Weather with you, uno lleva el clima por dentro, y dentro de uno puede ser primavera, verano, otoño o invierno con independencia del tiempo que haga afuera.
Por supuesto, voy a ir a lo seguro. O sea, que estos libros se los podría recomendar otro cualquiera (pero me he adelantado yo). Son obras claves de la literatura que deberíamos haber leído todos, varias veces. No me rechiste.
Luz de Agosto, de Faulkner. No es un libro ligero, como todo lo de Faulkner, pero tiene “Agosto” en el título y un ritmo lento y obsesivo (que recuerda la insistencia del calor). Faulkner y su morosidad, Faulkner y sus ambigüedades. Y además es un autor que “viste mucho”.
El viejo y el mar, de Hemingway. La novela que, junto a sus cuentos, libró a su autor de pasar a la historia como un bluff de tantos. La épica de la lucha, la poesía de la soledad. El Hemingway más sensible en la última novela que publicó. Además es cortita.
Faulkner y Hemingway representan estilos de escritura contrapuestos. El primero es prolijo, cautivador, amaba las frases largas, tenía bigote... Hemingway era barbado y escueto, directo, podaba las oraciones e iba al grano.
El mar, el mar, de Iris Murdoch. Guardo un recuerdo tan vívido de esta novela, de la vida en una casita al lado del mar y de las comidas tan sanas que se preparaba Charles Arrowby, el protagonista, que durante meses tras leerla le decía a todo el mundo que Murdoch era la mejor escritora que había pisado la faz de la tierra. Lo decía así, sin cortarme ni un pelo y me quedaba esperando la reacción de mi interlocutor/a. A alguno casi le cierro yo la boca. Me gusta el título que tiene, aunque podría valer “Obsesiones y manías de Charles Arrowby”.
Expiación, de Ian McEwan, transcurre el día más caluroso del verano de 1935, pero usted la leerá como si hubiese ocurrido el lunes pasado. Y deseará inmiscuirse en la historia y desfacer un par de entuertos, lo que le llevará a seguir su lectura a riesgo de quedar sin resuello, hasta el final. Es la típica novela que tiene varias novelas dentro y que más que por nosotros, es admirada por el escritor que llevamos dentro.
Cualquiera de estos libros es perfecto para ser leído en esta época del año, porque es perfecto para ser leído en cualquier otra. Podríamos añadir más, muchos más, pero, ¿se los leería todos?. Léase estos: no le prometemos que será mejor persona después de hacerlo, pero tampoco peor. Y siempre se aprenden cosas.

Publicado en PontevedraViva  05/08/15