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JUNIO, OH SÍ

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Como concepto global, como entidad escidinda de toda la lista de meses que componen esta entelequia llamada año natural, estamos en Junio. Empecemos situando sus coordenadas científicamente, que luego nos liamos: Junio está entre Mayo (el segundo mejor mes del año) y Agosto (posiblemente el tercero). Seamos claros. Junio es el mejor mes, de largo. El resto de lo que usted va a leer, paciente y esforzado lector, tiene como objeto apuntalar semejante afirmación de la mejor manera posible. Junio es un mes como no hay otro por varias y poderosas razones. Entre los seres humanos que padecen la defenestración de sus neuronas día a día en el ámbito de la educación reglada y oficial, (qué fantástico sintagma “educación reglada”) es el mes previo a ese nirvana que solemos denominar “vacaciones”. Eso por sí solo mola un huevo, por decirlo claro y pronto. Luego está el hecho empírico de que los días de Junio son los más largos del año, lo cual mola huevo y medio, por lo menos. Eso de poder arra…

ASOMARSE A LA VENTANA

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Cuando me aburro, que es casi siempre, suelo mirar por la ventana. Para eso están ahí, ¿no?, las ventanas, para que te asomes. Miro un rato nada más, porque después empiezo a aburrirme aún más que antes, pero durante ese rato lo contemplo todo con intensidad y expectativa. Como si fuese a llegar a mi una revelación procedente del trozo de vida que se asoma desde la ventana. En el viejo que arrastra un perro, en el perro que arrastra a un viejo, en la señora que viene de la compra, en la señora que va a la compra. La realidad que te ofrecen las ventanas es esquemática y dual, puede ser de un signo o del contrario. En todo caso, tú la escrutas como si en ella estuviesen codificados antiguos secretos que quieren serte revelados. O sea, yo la escruto de esa forma. Aunque hay días en que echo un vistazo y a otra cosa mariposa. Tampoco hay que vestirse de filósofo para echar un ojo por la ventana. O vestirse de Sherlock Holmes y meterse una pipa en la boca... ajá, con que ese muchacho está…

ÚLTIMOS DÍAS DE NANCY

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La gallina que está criando el ex-combatiente del quinto en el balcón tiene sus días contados. Tiene a todo el edificio harto de sus cacareos y la irritación puede incluso rastrearse en los rostros de los vecinos del edificio de enfrente. Cacarea como una loca, con un frenesí inusitado en un ave de corral, aunque esta sea ave de balcón. El ex-combatiente la adora. Es un tipo ceñudo, de unos sesenta años, grueso y de baja estatura. No es agradable con nadie, salvo con Nancy. Le puso Nancy a la gallina y habla con ella a todas horas, sale al balcón y le pregunta qué tal le va el día, que si no hace demasiado frío y le iría mejor meterse en la caseta. La caseta es un refugio de cartón que cuando menos se lo espere le obligará a retirar de ahí el ayuntamiento por inclumplir la ordenanza de ornato en las fachadas. Cualquier día un vecino concienciado con la buena imagen de la comunidad le hace un favor a esta y lo denuncia a las autoridades. Podría ser yo mismo, pero estoy ocupado estudia…

RONDÓ

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No te creas nada de lo que tu infancia haya escrito en tu alma: siempre es tiempo de volver a empezar. No te creas que siempre es tiempo de volver a empezar: ya ha comenzado todo lo importante. No te creas que todo lo importante ha comenzado: hay una noche esperándote dentro de cualquier noche de estas. No te creas ese cuento de las noches: nadie ha viajado tanto. Si te sientas a esperar verás bidones de gasolina amontonándose al lado de tus recuerdos. No te creas los recuerdos, es lo que quiero decirte desde el principio: la lluvia no cae siempre de la misma forma aunque tu memoria te empuje a asegurarlo. No te creas todo lo que dicen de la lluvia: hay gatos arrancados de sus callejones que viajan hacia tus retinas, crees verlos pasar de modo fugaz bajo una lenta cortina de agua, pero todo es mentira.

CONTOS E MENTIRAS

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Hai un tempo que anoto nun caderno todas as mentiras que lle conto a familiares e amigos, pero xa decidín deixar de facelo. De anotalas, quero dicir. Das mentiras non me podo librar. Acuden a min como na percura dun refuxio, de xeito que eu colócoas nas vidas dos demais, aos que administro unha pequena dose de loucura. Comecei hai ano e medio, por aburrimento. Estaba estaba a preparar os finais de segundo. Fartísima de estudar estaba. Saín da Biblioteca para tomar o ar un anaco e veu Elisa sentar ao meu carón. Elisa é alta e guapa, pero ten sempre na faciana un aquel de saudade, como se estivese noutro sitio ademais de no presente. O caso é que, ollando cara ela, sentín unhas fortes gañas de facela sorrir. Díxenlle que me pasaran dúas entradas para The Gift. Non sei, a ela gustáballe esa banda, tocaban na Capitol... xa non lembro que lles contei na casa para que me ingresaran os cartos. O que sí lembro é que de aí a unha semana lle pedín ao de Norteamericana uns días mais para entreg…

PROYECTO FINAL

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Más allá, sobre las colinas... otro mundo se extendía ante nuestra vista. Los pueblos parecían gemidos del sol, las nubes signos de puntuación que alguien había arrancado de una postal de despedida. Había una melancolía en el ambiente que podría alimentar la desesperanza, pero sin embargo no dejaba un poso de tristeza, sino que acariciaba tu ser como el viento de África, como si te rozase una noción de descanso, una promesa de tiempo. Entre nosotros el trato era sencillo porque éramos frágiles. Estábamos despojados de ambiciones, reunidos en torno a una verdad que se hacía cada vez más grande. Nos habíamos juntado en aquel valle para morir. Cada día se iban algunos, dulcemente. Teníamos fármacos para el dolor, música y libros para las horas y nuestros recuerdos para envolvernos. Algunos confiamos vernos al otro lado. No somos pocos los que soñamos con un nuevo comienzo sobre las colinas, más allá...

DÍAS INFAMES

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Hay días que parece que comienzan por el final. Días tan malos que desearías que concluyesen nada más despertarte. Te levantas cansado, después de haber dormido de un tirón, pero la sensación es como si te hubiesen estado apaleando. “Va a ser una jornada dura” piensas, pero te equivocas: va a ser peor. Sabes lo que es, ha ocurrido otras veces, aunque tu memoria te juega una mala pasada y suaviza los efectos de todo lo que te espera. Te aseas, te vistes y desayunas lo de siempre con la sensación de que todo está transcurriendo como de costumbre aunque hay algo en ti que va mal. Es una especie de pesadez a la hora de pensar, a la hora de coger los cubiertos, el vaso, de servirte la comida. Y esas ganas terribles de volverte a la cama. Consigues recoger las ganas de vivir de algún estante donde habían quedado olvidadas. Antes de salir, haces memoria por si se te olvida algo. O más bien lo intentas, porque en tu mente solo hay un espacio vacío de forma circular, tal vez con un agujerito …