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Mostrando entradas de octubre, 2010

O REI DAS TICS

Din en coordinador das TICs do meu centro. O cómo e o por qué constitúen entidades que pertencen ao mundo dos poltergeist, non así as consecuencias que diso se foron derivando. Como o feito de que vinme un día dirixindo os meus pasos de coordinador de TICs do meu centro cara o centro de recursos do profesorado máis proximo. Para que se notara ben que eu e mailas TICs tomabamos café xuntos tódolos días, decindín encender o meu iPOD e colgarme das orellas os auriculares máis ostentosos que posúo. E desta guisa entrar fachendosamente no citado centro, a meca dos coordinadores de TICs que pola zona hai. Tamén buscaba deste xeito apaciguar os nervios un pouco e olvidarme de que estábame expoñendo a quedar en evidencia TIC e que fose denunciada a suplantación. Que me fixeran calquera pregunta elemental das miles que se lle fan rutinariamente aos coordinadores TIC auténticos e que respondera unha imbecilidade ou que me quedase ollando cara o interrogador, en stand-by (e cun fío de saliva cain…

EL MANGUIS - UNA VIDA DE RAPIÑA IV y final

Ahora han pasado ya cinco años de lo reseñado y el Manguis reside en otra comunidad autónoma, donde ha conseguido empezar una nueva vida. Tiene una pequeña pero bien visible cicatriz en la mejilla izquierda a consecuencia de los golpes que los expulsaron de su anterior vida. Pero lo peor es que también tiene cicatrices por dentro. No le ha resultado nada fácil renacer. Su nombre y su fotografía aparecieron en toda la prensa provincial cuando se vio obligado a marcharse. Se especuló con tramas mafiosas, negocios sucios, insidias de todo tipo que no alcanzaron las dimensiones de la auténtica realidad. Hasta que retazos de sus trapicheos verdaderos comenzaron a pasar por la imprenta. Él, que seguía de cerca a través de algún incondicional la evolución de todo lo que tenía que ver con su nombre, porque acariciaba la idea de poder regresar en el momento adecuado para vengarse, por supuesto, se tuvo que conformar con que las revelaciones fuesen menguando y no llegase la inquina a poner en …

EL MANGUIS - UNA VIDA DE RAPIÑA III

El Manguis y su amiga, pues así la presentaba en todas partes, tuvieron una relación un tanto venenosa, para tratarse de dos amantes de cierta edad. Quizás fuese sus respectivas experiencias con el mundo del delito, tal vez unas personalidades marcadamente egocéntricas o simplemente que llevaban la desconfianza en los genes, lo cierto es que desde el principio vivieron la sensación de que eran dos trenes que descarrilaban en la misma vía. Lo que iba a ser una terapia sexual, se convirtió en unas sesiones de mordiscos y arañazos que a los pocos días perdieron su fiero encanto. Ambos mintieron con respecto a su situación económica, él le robó una pitillera con incrustaciones de lo que resultó ser bisutería ruin, ella le “traicionó” con un tercero... se emborracharon en unas cuantas ocasiones, nunca juntos... y finalmente el Manguis decidió que ya había tenido suficiente. Claro que entonces ella vivía con otro y había cambiado de teléfono. Esta vez no hubo separación amistosa. Cierto día…

EL MANGUIS - UNA VIDA DE RAPIÑA II

Terminó la enseñanza secundaria con notables calificaciones, pues era orgulloso y perseverante. Se matriculó en la facultad de Derecho y ya en el primer curso le robó la novia a un amigo. Bueno, a un conocido, para ser precisos. La conoció en una fiesta a la que no había sido invitado. El novio de la muchacha era un compañero del instituto que estaba en cama con fiebre y él vio la ocasión que ni pintada. Ella era una compañera de la facultad, Pijolandia, como la llamaba el MANGUIS, de muy buena familia (que es lo que se dice para no decir que sus padres estaban forrados). Eso no lo sabía MANGUIS, en honor a la verdad, simplemente la chica le gustó y cuando ella le dijo quien era su novio y que estaba enfermo, todo resultó demasiado tentador. La paseó aquel invierno bajo paraguas robados, le regaló abalorios de dudosa procedencia, bolsos de marca medianamente rematados, un longines que no parecía nuevo... y sobre todo la embaucó con su verborrea y su aplastante seguridad de que sabía l…

EL MANGUIS - UNA VIDA DE RAPIÑA I

Cuando comprendió que era adicto al dinero, en especial al ajeno, era demasiado tarde. En un principio mangaba cromos, canicas, bolígrafos... cuando acababa el curso escolar dejaba tras de sí un reguero de charlas con la directora, de recreos copiando frases incomprensibles para él, y de compañeros recelosos y chivatos. Prosiguió sus andanzas en el instituto y en la edad en que todos solemos dedicar nuestros mejores esfuerzos a robar corazones y con las fuerzas restantes procuramos aprobar, él se entregó al estudio con pasmosa insistencia. Y cuando no estaba estudiando, estaba mangando o planeando mangar u ocultando, vendiendo o disfrutando lo mangado. Decir que, sin embargo, se indignó un poco cuando empezó a conocérsele como “el Manguis” puede explicar la relación que tenía con su afición más prolífica. Para él robar era un impulso atávico que le llambaba a grito pelado y él siempre había procurado ser accesible a quien precisase de su persona. Fuese amigo, familiar, perro abandonad…