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Mostrando entradas de mayo, 2011

OBSERVACIONES

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Un soldado de reemplazo en una época en la que ya no existen los reemplazos y casi ni siquiera los soldados, se quedó estupefacto en una cafetería. Podría haberse ido, pero se quedó y además estupefacto. Tres camareros se acercaron a interesarse por el pero el soldado les soltó un ladrido, pagó y fuese. Cuando llegó a la puerta giró la cabeza hacia la barra y cantó a grito pelado la primera estrofa de la canción principal de la banda sonora de “Heidi” que remató con un aliró-liró-liró... que provocó atragantamientos, pasmos, espasmos, degluciones y regurgitaciones entre la clientela de la cafetería. En la cual, desde aquel día, tienen puesto el hilo musical a un apreciable volumen con arias de Verdi y de Puccini, por si acaso. El soldado salió a una plaza con la que lindaba la cafetería, que era además muy linda, la plaza, y, salió también poco a poco de su estupefacción y se puso a observar. El soldado era un observador aficionado que hacía pruebas cada año para llegar a ser profesio…

TEENAGER

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La tercera vez que dije tu nombre aún estaba solo. Puse un disco y me puse a pensar en ti. Repasé los caminos de tu rostro, la arquitectura de tu cuello, tu forma de andar, con aquella música de fondo. Quería volver a pensar en ti cada vez que escuchase aquel disco. Cuando se terminó lo puse otra vez. Borracho de ti, salí otra vez a la calle. Era fin de año y había quedado. No te iba a ver en toda la noche, yo iba a estar con otra gente, por otros bares. Me hacía gracia que no supieses ni mi nombre.
II
A esa edad en que las calles te conocen, en que cada bar es un puerto franco. A esa edad en que todo da tanto miedo que hablas a voz en grito y fumas y bebes y haces las tres cosas a la vez y tus ojos telegrafían continuamente un parte de guerra.
III
Al llegar a casa eres como Cenicienta. Te transformas al entrar en el portal, arrastras los pies por las escaler…

TROMPADAS

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Andan anunciando un libro en la radio sobre como alcanzar la felicidad mediante la flexibilidad. Se ve que con la crisis la felicidad se ha puesto por las nubes y hay que ser un avezado gimnasta para llegar a ella. Yo de crío quería serlo. Avezado gimnasta, digo. Como Nadia Comaneci, que ganó tres medallas de oro en Montreal 1976. Lo más parecido que habia a Nadia Comaneci, en hombre, era Mark Spitz, que había ganado siete en natación (Munich 1972), pero estaba el bigote. En mi familia no existen antecedentes de varones con bigote, por lo que lo descarté al momento. Además nadar era aburrido y en el pueblo sólo había una piscina y todo el mundo se meaba en ella. Y además eso de dar brincos y hacer piruetas iba más conmigo, que sabía medir el suelo con todas las partes del cuerpo y tenía una buena colección de cardenales y cicatrices. No sé si existían antecedentes familiares en lo de las trompadas, pero si no yo estaba abriendo camino mientras me abría la cabeza. Una vez, ju…

MARLEY

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Hai xa trinta anos do pasamento de Robert Nesta Marley, aos trinta e seis anos de idade. Co nome de Bob Marley pasou á famélica historia da música popular (menos dun século ainda) co inmenso mérito de espallar polo mundo adiante a música reggae (un estilo de música xamaicano, derivado do ska e do rock steady). Tamén contribui ao coñecemento da relixión rasta-fari. É unha relixión que mantén a crenza de que o difunto emperador de Etiopía Haile Selassie era unha encarnación de Deus. Xurdiu nos anos 30 nos barrios marxinais de Kingston. Preconiza a liberación de África e a dos seus fillos espallados por todo o mundo, que Selassie faría retornar a unha terra de promisión. A marihuana é para eles unha planta sagrada que axuda á conexión con Jah. Sábese que Marley tomou isto ao pe da letra e tamén outras “ensinanzas”. Por exemplo, a pecaminosidade das modificacións corporais. Marley faleceu por un cancro cerebral e pulmonar que lle comenzou nunha deda dun pe e que primeiro non se tratou e …

EMBEDDED

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Se bajó del tren y miró el reloj. Las seis menos cuarto era una buena hora para estar en cualquier parte y sin saber adónde ir. Caminó hasta que halló una plazuela y un banco. Se sentó a pensar un rato en lo que había pasado en su vida durante los últimos diecisiete años y sólo le llevó cuatro minutos. Luego miró un rato las palomas, los niños que correteaban tras ellas. Dibujó en el aire un suspiro tan autoconsciente como autocompasivo, se sentía intérprete de una historia propia. Por primera vez. Levantándose, cargó la mochila, y se fue a buscar un supermercado para comprar algo de comida. La temperatura era buena y el sol se asomaba de vez en cuando entre las nubes, sabía que a eso de las siete notaría el subidón diario de cuando cayera la tarde y todo eso le animó un poco. Compró dos latas de refresco, pan, embutido y un pastelillo de chocolate. Abrió la lata y se la fue bebiendo a sorbos mientra se adentraba en la zona vieja de aquella ciudad desconocida. Se puso a pensar que tal…

QUE ME ESMENDRELLO

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Acabo de ler que unha candidata ás municipais porometeulle a outra que a ía esmendrellar.Señores e señoras, fagan o favor, vaian ao armario e collan un sombreiro. Poñan o sombreiro na cachola, e despois, despaciño, sáquense o sombreiro na honra da nosa fermosísima lingua. Cando era cativo e inocente, quero dicir ainda máis que agora, que máis ben son parvo, a miña tía dicía moitas veces que me esmendrello cando algo lle facía graza. Tías tiña varias, pero esta era a xenuina porque era apolítica, ou sexa, que non era tía política, coma as outras dúas, que agora non sei que veñen sendo de min porque os meus tíos separáronse. Teño que sair desta enleada. Quería dicir que a miña tía por antonomasia, que é solteira, seguramente por iso esmendrellábase moi a miúdo: tiña máis tempo para verlle o lado simpático á xogada. Chamarlle a todo isto que nos pasa entre que chegamos e nos imos a xogada é un singular achado que ei patentar un día destes. Eu crecín coma un fervosoro partidario do esmen…

PESADILLAS (2)

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En una de mis peores pesadillas tengo quince años y mi primera cita. Hoy es sábado y he quedado con María José a las seis en la Herrería. María José es una compañera de clase de pelo largo y negro. No es guapa ni es fea, pero tiene una gran cualidad. Es la primera chavala de mi clase que quiere quedar conmigo. Estoy en el cuarto de baño de casa mirándome en el espejo, nervioso. Me he puesto mi mejor camisa que es una de la que siempre me dicen que me queda muy bien. Me he peinado seis veces y creo que desde la cuarta lo he empeorado un poco. Miro el reloj y veo que me quedan cinco minutos para salir y llegar puntual, porque en este momento ignoro que lo tengo estropeado y atrasa. Rebusco por mi cuarto y recupero la suma de cincuenta y cinco pesetas que guardo en el bolsillo, pese a no tener ni la más remota idea de cómo, en qué momento y a qué hay que invitar a María José a tomar algo. Mi único propósito en esta primera cita es conseguir que haya una segunda. Soy como uno de esos equi…

TRUQUIÑOS

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Para contarvos algo é que me sento diante da pantalla do intercomunicador e póñome a remexer nos miolos a ver se teñen dentro algo que mereza a pena. O certo é que se así fose eu non estaría aquí, etc, pero sigo remexendo igual que xa é un vicio que collín e a boas horas... pero levo tres liñas e ainda non teño nada. O bo disto é que, mentras o dis, xa case rematas a cuarta liña e así, pouquiño a pouco, vas enchendo o bandullo dos posts con un pouco de fume e outro pouco de aire, é sáeche finalmente un globo algo aparente. Calquera que dispoña de agudeza será quen de facelo rebentar, pero eu non perderei nada con intentalo. Eu chámolle a isto argucias literarias, que xa de chamarlle algo polo menos que sone medio ben. Pensei en chamalo trucos intelectuais pero como intelectual ven de intelecto boteime un pouco para atrás: tampouco hai por que pasarse. Hai xente que escribe catro cousas e deixa de falarlle aos veciños, aos que nunca lles falaba, claro, pero agora fanno adrede, todos c…

PESADILLAS

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En una de mis peores pesadillas salgo a la calle y veo por todas partes a gente que conozco pero a la que no saludo. De tal modo que llegar desde donde vivo al punto del centro adonde quiero ir se convierte en un eslalon de sujetos y sujetas con los que no deseo topar, en un continuo ir de aquí para allá, cruzar para cambiar de acera, volver la vista hacia los escaparates, detenerme y agacharme a comprobar la lazada de las deportivas, consultar la hora compulsivamente, atravesar pasos de cebra con el semáforo en rojo, etc, etc, etc, hasta que, agotado por el esfuerzo mental y físico llego a la plaza en donde había quedado con alguien a quien sí saludo pero que ya no consigo recordar quien es, tal es el grado de confusa tensión en que me hallo. Al momento me doy cuenta de que ahí, en el medio y medio de una extrañamente solitaria plaza, soy un blanco fácil para la horda de personas a las que conozco pero a quienes no saludo que se aproximan hacia mi procedentes de los cuatro puntos car…