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Mostrando entradas de enero, 2012

RAILROAD

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El resto del grupo saca los billetes con tarjeta pero nosotros no porque las tarjetas las carga el diablo, que empezó con el armamento y ha ampliado el negociado. Prodigando movimientos epilépticos que darían envidia al Byrne de Psycho Killer, nos movemos por el andén en busca de un rincón donde haga menos frío, pero fracasamos dignamente. Nuestro plan es abordar el tren y luego al revisor, estrictamente por este orden, para explicarle que la máquina de la estación no admitía billetes de su majestad, y mucho menos otros. Pagar en mano, vaya. El alivio ferroviario al frío pertinaz llega al fin y me dirijo hacia unos apetitosos asientos libres al fondo del vagón, con espacio para todos. Mi decidida incursión es seguida por el resto hasta que un suizo advierte el rótulo que, más que rezar, impreca First class only y mientras inicia la retirada nos hace reir a todos con el reproche de que no sólo no tenemos billete sino que pretendemos ir en primera. La famosa chispa suiza. Nos sentamos…

ÍMOLA VIRANDO

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LECTURAS Y RETRETES

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Cuando no es un ejemplar atrasado de Rockdelux, suelo llevarme un libro al retrete. He descubierto que sentado con los genitales al aire se lee de maravilla, desconozco por qué. Además sabes perfectamente cuando abandonar la lectura: el frío te lo indica. Son también un termostato de lectura, pues, nuestras infravalorados y en ocasiones sobrevaloradas partes pudendas. Este es un eufemismo que aún me faltaba por usar. No aguanto mucho tiempo de lectura continuada, soy de leer a trompicones: tras quince o veinte minutos he de levantarme y dar un paseo, poner la cabeza en otra parte, antes de seguir adelante. Me pasaba lo mismo cuando era estudiante y me pasa también al escribir. Si alguien se pregunta con malicia si en otros menesteres me sucede esto sepa que se quedará sin saberlo. A veces me hago la picha un lío al escribir y salgo del paso optando por una suerte de impudorosa exhibición de desinhibiciones. Ya les advertí lo del lío. Normalmente huyo de ciertas palabras y expresione…

NA TERRA DAS VERBAS

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Aporrear un trebello coma este polo afán de ver como van tomando forma as ideas. Ou como se deforman. Ou como bulen polo papel, ceibes, donas do seu vindeiro futuro, cativos espidos baixo un sol binario. Non atopo diferencia entre rabuñar nun papel cun bolígrafo ou bater nas teclas: todo é a misma semente de mortais vestimentas, de agarimos á porta da inmortalidade, de gañas de voar sen sair do cuarto.


Nas leiras homes e mulleres empurran a vida cos sachos, botan o alimento na pía dos cochos, debullan os chícharos e tamén o pasado. Eu fago coma eles nesta leira moito menos santificada, escorrego polas subordinas sen suor e sen risco de que a choiva estrague o meu traballo. Semellantes somos no sangue, que a min tamén se me acende nos pulos, que aínda non recúa nin agarda. Semellantes nas gañas de non morrer tampouco hoxe, nin mañá se cadra.

Cando a tarde carga os beizos coa carraxe das sombras e quere bicar os teus e ti só quere fuxir do cuspe que deixa a saudade, aínda que saibas qu…

GIGOLÓ (2)

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Cuando llegó a la habitación del hotel y le abrió la puerta una bata volátil que flotaba entre gasas de color rosa y un aroma entre el pachulí y un perfume de supermercado, a punto estuvo de echarse atras, en el sentido literal de la expresión. “Buenas tardes, dijo, soy Valentino”. Tampoco hay que pedirle que fuese original buscando un nombre de guerra. O de lo que sea. “Pasa, pasa” dijo una tos que además se aseguró procedente de “un ligero resfriado”. Entró en una alcoba de tamaño y ornamentación insuficiente para ser lujosa, pero un lujo comparada con su dormitorio. Sentada al borde de la cama, la tos ordenó que se desnudara. El escritor malogrado, dispuesto a no malograr su recién estrenada carrera, intentó unos pasos de stripper mientras se quitaba el cinturón y se desabrochaba el pantalón del traje, pero, olvidándose de los zapatos, casi se va al suelo cuando el pantalón visitó sus pantorrillas. “Perdón” musitó recomponiendo la figura, mientras oía una carcajada poco femenin…

GIGOLÓ (1)

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El escritor incomprendido se sorbió los mocos mientras notaba que se había levantado sin apetito. La casa estaba helada y se puso un jersey encima del pijama para desayunar una taza de café. Tenía los párpados tan hinchados como otra parte de su cuerpo más al sur, en ambos casos por culpa del mal trato que le daba la vida. El tampoco trataba demasiado bien a la vida: se chumaba en cuanto sarao lograba colarse, escribía con faltas de ortografía, sus pulmones probaban todo lo que podía fumarse, veía mucha televisión... las novias que había tenido parecían sacadas de un casting de seres estoicos. La halitosis y ciertas inclinaciones insaciables acababan conduciendo a una ruptura tras otra. Pero el escritor malherido era un varón bien parecido y de labia de colegio de pago, de los antiguos colegios de pago, por lo que no hacía cuenta de las deserciones sentimentales que padecía. También en eso la inconstancia era su forma de estar. Delante de la taza, un prodigio de la loza estándar del …

AGASALLO

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O mellor agasallo das noites sen choiva é o silencio que medra co paso das horas e cando está a piques de rematar a súa andaina ten unha estatura que da un pouco de medo. Todos os momentos de transición dan un pouco de medo: hai moita soedade na metade das pontes, cando pousas unpe nunha barca estás en territorio do vento. O mellor agasallo destas noites sen choiva son as rúas inzadas de nostalxia que beben luces de neón e parecen recén postas, coma se fosen noivas que mañá imos atopar co pelo revolto e a roupa remexida. O mellor agasallo destas noites, sen choiva, son os aires de grandeza, eses fumes de tempo posto a colgar na xanela do inverno para que os homes e os cans poidan dar un derradeiro paseo baixo a lúa. O mellor agasallo desta noite noiva e este bico na pel ao que lle chaman poesía.

AUTOBIOGRAFÍA

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Si estáis leyendo esto es debido a varias razones. Primero, claro, al hecho de que sabeis leer. No, que no os parezca una chorrada, que lo es, pero por eso mismo: que no os lo parezca. Ya me lo direis dentro de un par de generaciones de video-adictos y libro-desafectos, ya vendreis a llorar cuando tengan el poder los hijos de los actuales concursantes de OT, de Gran Hermano, cuando los nietos de Patricia, la del diario, despierten una mañana sin saber como se conjuga el verbo madrugar…Bueno, estábamos en las razones para que leyéseis lo que va a ser mi primer y último acercamiento al género de la autobiografía: aunque creo en la vida post-mortem, no pienso dedicarme a escribir cuando la diñe.
El principal argumento que justifica esta decisión de incorporarme al género literario que más se presta a la autoindulgencia y a la invención de patrañas es precisamente mi innata tendencia vital a la autoindulgencia y a la patrañería, de tal modo que la biografía se convierte en el ámbi…

NOITES DE XANEIRO

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A noite, en Xaneiro, adoita ser unha somatización da saudade dos seráns de Xaneiro. Chova ou non, é unha pequena dor que non se deixa tratar con analxésicos común como a música, a lectura ou o cinematógrafo. Porén, abundan as testemuñas de xente que se botan á rúa vestidos con roupa de deporte e consiguen acougar un chisco tras vinte ou trinta minutos de carreira continua. Os resultados melloran baixo a poalleira e se o frío corta o alento ao rematar, cando o vapor que emana do corpo semella o dun botafumeiro redentor ao final da peregrinaxe. A principios de Xaneiro a noite nunca é xoven, como dixo algún poeta posmoderno ou algún publicista parnasiano, senón máis ben revella e revirada. Fítate sen medo, dende o fondo dunha pupila inmensa que recolle o aceno de miles de noites de principios de ano semellantes, a onde imos a parar cos xeonllos aínda fráxiles e inxenuos de quen acaba de rematar un asasinato que levou trescentos sesenta e cinco días de traballo. Máis cunha noite calque…