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Mostrando entradas de febrero, 2014

FARRAPOS DE GAITA

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Soy un sultán pedigüeño. Explico el oxímoron. Soy una persona poco hipocondríaca pero muy hedonista. A veces soy tan hedonista que resulto hediondo e hipocondríaco. Me levanto para trabajar con un rictus amargado que el azogue del espejo se empeña en devolverme cuando yo solo quiero cuspir en el lavabo. Lo de cuspir es gallego y ahora ya saben qué significa. En cuanto a lo de pedigüeño: bueno, escribo en un blog. Los sultanes pedigüeños alimentamos nuestra fanfarria con dosis calculadas de música rock, la cual almacenamos entre espamos que no llegan ya a deleite pero bien pueden pasar por regocijo. Pequeñas tretas para seguir en la brecha, decían aquellos dos. Los sultanes pedigüeños somos extranjeros de nosotros mismos porque la ansiedad nos muerde las orejas y porque serlo es la única forma de mitigar ese dolor, de modo que no es por dandismo ni por tontería sino casi por necesidad. Cuando las olas del temporal rompen sobre nuestros huesos desmemoriados, ya estamos a kilómetros de …

PESADELOS A ISO DAS 3 AM

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Polas noites esperto ás 3 da mañá. As noites que esperto ás 3 da mañá, claro. As outras ou non esperto ou esperto a outra hora. Vale, paciencia comigo. O caso é que nunha destas, que chego ao salón e vexo alí de pe á Pantera Rosa. Á de toda vida: alta, fracuchiña, de cor rosa... o caso e que, en troques de amosar sorpresa,sento no sofá é dígolle: eu a vostede coñézoa. E coma ela cala, sigo: vostede é a pantera Rosa. Nega movendo á cabeza e probo de novo: non, claro, vostede é a Pantera Rosa, non?. Entón ela asinte e eu fico máis aquelado e penso un segundo no bilingüismo harmónico... pero só un segundo. Despois invítolle a que sente nun sillón que temos para as visitas porque é dun coiro caralludo pero volve a negar coa cabeza. Entón ofrézome a traerlle un café e asinte e vou á cociña e cando regreso co café xa no salón non hai ninguén. Aí é cando reparo que estou dentro dun soño que estou soñando eu mesmo, espero. Ou sexa, que oxalá este non sexa o soño de outra persoa no que aparezo…

CUANDO HASTA LOS LAGARTOS HABLAN

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Un día de verano de esos que vienen en el album del verano de cualquiera, hora de la siesta y Diego Lusquiños bajando la cuesta hacia el Verduxo. Se ha ido a pasear un pollo picantón y la rosca del café porque hace mucho que perdió la costumbre. Recuerda aquellos veranos ahí, en Soutomaior, cuando parecía que tocaban la corneta y la vida se paralizaba después de la sobremesa... Le gusta sentir el acoso del sol en la piel, luce melena de hippie y va sin cubrirse la cabeza, aunque cuando se pone el traje se hace una coleta: nadie va a comprar una póliza de seguro a un perroflauta trajeado. En eso está ahora pensando, en que puede ser él mismo durante al menos quince días de verano y otros tantos a repartir durante el año. Antes de llegar al puente medieval lanza un piedra y la ve llegar al agua y piensa que aquella piedra es más auténtica que el. Asomado al pretil de puente recuerda la tarde en que se zambulló desde allí, junto a dos salvajes más. Se había pasado casi la noche anterior…

25 XURELOS

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25 Xurelos levantou o vaso e brindou pola recuperación de Schumacher, o ex piloto de F1 que estaba en coma por un accidente practicando esquí. “Brindo por Maikel” dixo o grandullón con voz rexa, e o pastrán de Bieto levantou tamén a cunca de viño, ese babeco que non sabe ni o que é a Fórmula 1, nin o que significa estar en coma, nin farrapo de gaita. Dende o outro lado da barra, Fedello avisou que quedaban dez minutos para tomar a última. Era un home alto e delgado, de xestos repousados e mirada tranquila. Levaba o bar dende que llo collera a Carpucho, que ingresou alcoholizado nun centro de desintoxicación. Non supemos máis del e se cadra é mellor así. 25 xurelos ten as mans feitas unha pena por culpa dos anos que botou na mar. De cando en vez conta algunha historia dos seus días nos caladoiros do Gran Sol, ou nas Malvinas, ou en Canadá. A verdade é que todos sabemos de memoria por onde andivo 25 xurelos a navegar, mal que nos pese. Ten cara de poucos amigos, a nariz aplastada, …

SUEÑOS CHINOS

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"Título de un artículo de prensa: "¿En qué novela de amor te gustaría vivir?". Vaya, qué difícil. Es más fácil pensar en la que no: "El amor en los tiempos del cólera", claro.
Pero no venía a hablar de novelas de amor, sino de un amigo que tenía sueños chinos. Escribió el guión de una peli sobre eso, y el guión de una obra de teatro. Creo que aún le ronda la idea de rodar la una y poner en escena la otra (o viceversa, que mi amigo es muy echao palante). (...)  (SUEÑOS CHINOS, en Pontevedra Viva)

INCIDENTE AEROPORTUARIO

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Una mujer con preclamsia se abrió paso a grandes voces que informaban de su estado mientras pretendía alcanzar el principio de la cola. Fue placada por un sesentón con aspecto de coronel de artillería en viaje de placer, quien, desde la altura de su bigote, le atizó un par de frases aludiendo a los estados de histeria, la sinvergonzonería y el desorden mental, tres opciones entre las que el presunto militar se debatía para explicarse el ímpetu de la supuesta embarazada. Puesto que la susodicha lucía un vientre que para sí quisieran algunas estrellas del show business. En ese momento la azafata que había salido minutos antes para aplacar nuestra ira con tono firme y caderas de vértigo, surgió de nuevo tras una puerta y nos informó de lo siguiente: como no supiésemos guardar la compostura nos iba a embarcar Rita, la cantaora. Esto lo dijo con palabras más rebuscadas, sintaxis más elaborada y el mismo tono autoritario del coronel de artillería, pero envuelto en una voz que no podía oc…

SUPERPIÑEIRO E PILI PAMPÍN

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Vou falar aquí de dous traumas da miña xuventude e que teñen nome propio: Xosé Ramón Piñeiro e Pili Pampín. Piñeiro presentou durante séculos un programa concurso da galega chamado Supermartes e foi alcumado coma Superpiñeiro por motivos de conivencia gramatical e cachondeo xeral, xa que era, e é, cativeiro e mindundi. Dotado dun verbo áxil e agudo enxeño, Piñeiro fixo as ledicias de nenos e grandes cun programa aberto á participación do público, en directo e dende a casa. Manuel Jabois, sobrio, confesou ter acudido ao estudio e participado nunha das seccións. Non había en Galicia quen no tivera un amigo, familiar o veciño que non pasara polo programa dun xeito ou doutro. Por aquela época aparecía sen avisar e polo tanto sen anestesia previa, unha cantante melódica chamada Pili Pampín. Non houbo nin haberá nome no mundo máis eufónico e galego para dedicarse ao da canción melódica. Para a canción protesta, o de "Pili Pampín" como que non. Tanta sonoridade non acae ben ás rei…

LA CITA Y LA BUENA SUERTE

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Llegué a las siete menos cuarto, de puros nervios. La plaza de la Herrería estaba de bote en bote y me arrimé a un árbol en la zona del Savoy, dispuesto a otear todas las posibles entradas por donde podía aparecer mi bella Sinfo. Me agarré al árbor y noté que me cantaba un poco el sobaquillo, seguramente debido a la sudoración nerviosa y a que llevaba tres días sin ducharme. Recordé, y lamenté, haber merendado un bocata de chorizo y me desplacé, raudo e ingenioso, hasta el quiosco de chuches para comprar chicles de menta. En ese preciso instante la bella Sinfo hizo su aparición por el otro extremo, por la parte del Carabela. También se apostó cerca de un árbol, esperando verme cuando llegase. Regresé a mi atalaya masticando desaforada y nerviosamente y moviendo los ojos hacia los cuatro puntos cardinales. Y en esto que me veo un lamparón en los vaqueros, en el muslo derecho, de aceite, asqueroso y de un tamaño importante. Debo estar quedándome ciego, pienso. Rápidamente improviso una…

RELATO DE AUGAS

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Chove. Auga morna ou auga fría, depende do día. Chove coma se mollarse fose unha forma de comuñón coa vida propia, porque a chuvia é algo que chega de fóra para nos poñer en contacto co noso corpo, para que ferva dentro de nós a conciencia de ser e de estar. Chove a tempo completo no noso tempo taxado e un ceo sen sorrisos non devolve olladas, por moito que só queiramos albiscar unha fenda nas nubes. Pola cidade pasean, coma almas en pena, nenos e nenas murchos, debaixo dos paraugas. son as primeiras vítimas da choiva porque non están preparados para a saudade nin coñecen palabras como infinito, desacougo, ultramariño. Nos bares, as voces están molladas en cansazo e os acenos e os xestos teñen unha lentitude imperceptible case, pero é innegociable o desexo de empurrar a vida polo carreiro habitual. Hai rexas apertas e gargalladas fantásticas: os bares teñen a súa propia climatoloxía, ensimesmada e teimuda. As rúas, pola súa banda, son un territorio perdido. Un cemiterio cheo de…

ÚLTIMOS DIAS DE FELICIANO FAGINAS

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Feliciano Faginas escuchó por quinta vez consecutiva aquella canción y se sirvió su segundo vaso de whisky que apuró de un trago antes de que Elton John dijese por última vez aquello de “ I think it's gonna be a long, long time”.  Sacó del armario de su habitación su ropa de deporte, se mudó, se calzó las deportivas y, cagándose en el pop y en las bebidas espirituosas, se fue a hacer footing por el parque de enfrente de su casa. Feliciano era el único ser humano bajo la faz de la tierra que se ponía a hacer deporte con una sobredosis de alcohol y de Elton John en el cuerpo.  A los cinco minutos creyó que se le iba a parar el corazón, pero no se detuvo. A los diez minutos sudaba como un cerdo, en el supuesto de que los gorrrinos suden. Al cuarto de hora quería pegarse un tiro donde fuera, pero pegarse un tiro. A los veinte minutos le dolían tanto tantos huesos que se empezó a marear. Me estoy empezando a marear, se dijo, tengo que parar. Pero bien sabía Feliciano que no se detendr…

MARATHON MAN (II y final)

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Bueno, el caso es que al rato estaba de la rama, que pesaba un huevo, y de mi espalda, hasta las narices y me paré otra vez, apoyándome contra un árbol. Con tal mala suerte que en realidad me apoyé en un avispero que tenía en el árbol su residencia y empezaron a salir insectos zumbones que querían conocerme de cerca y terminé con la cara ardiendo y de bruces en el suelo. Yo quería ya que me tragase la tierra, aunque me la estaba tragando yo, que caí con la boca abierta. Escupí, tosí, juré en arameo y otros idiomas divertidos y, finalmente, reanudé el vía crucis, digo el camino. Cuando llevaba una media hora de descenso, vi llegar otra vez al perro ladrador, pero esta vez decidí no lanzarle piedras. Esta vez dejé que se acercara y le arreé tal estacazo con la rama que se alejó profiriendo ladridos lastimeros. Perritos a mi. En qué mala hora se me ocurrió prepararme para correr un maratón. ¿Se dice un maratón o una maratón?. Correr siempre me había parecido de cobardes, por lo que su…