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Mostrando entradas de enero, 2015

INGREDIENTE (1)

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Cuando tenía diez años le dijo a su maestra que de mayor quería ser ingrediente. En el patio jugaba al fútbol con los demás críos, pero cuando marcaba un gol no lo celebraba saltando o alzando los brazos, sino gritando “con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela”. En el instituto cambió de poema: empezó a gritar “A las aladas almas de las rosas /
del almendro de nata te requiero”. Escribió poesía, relatos, letras de canciones, durante una adolescencia especialmente agónica: sus padres se separaron, le salieron granos hasta en la orejas y comenzó a pasar de estados depresivos a otros de plena euforia. Ganó un segundo premio en un certamen de relatos provincial con un cuento titulado “La neumonía del forense” en el que no aperecía ningún forense ni, por supueso, nadie que padeciese neumonía. Se curaba las depresiones escuchando a James Brown, a Jimmy Cliff, a Stevie Wonder, a los Ramones y a Cincinatti Joe Marsh. Cuando su estado era más lábil de lo habitual, leía sin parar…

HISTORIAS CATIVAS (number four)

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Outra molladura, pensou ao saír do Baar, aquel templo de espíritos indecisos que atopou o seu nome por unha pifia dun rotulista que tamén era outro espírito indeciso... e así foi: cando chegou á Alameda estaba mollado ata as cellas. E tiña frío. E a batería do mp3 gastada. Viuse de espello nun esguello, ou se cadra ao revés, e chamouse gafapasta así mesmo. E pagafantas. De cando en vez chámase a si mesmo cousas que tiñan un aquel de seres verdadeiras, ou que polo menos tiñan unha clara vocación de verdade. Parouse no oco dun portal máis grande ca o seu cuarto e botou de menos un cigarro. Non, botou de menos a idea de fumar. Non, botou de menos un cigarro e a idea de fumar. En realidade, o que fixo foi lembrar o que adoitaba facer antes nesas ocasións: fumar un cigarro. Conforme coa diagnose, ollou cara a rúa que non era máis ca un anaco de pedra comesto pola auga, que baixaba pola súa lixeira pendente coma una serpe líquida e xigantesca.  Sacou dun peto do impermeable un exemplar peq…

ANUNCIOS DE TELEVISIÓN

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Estamos aquí para utilizar el plural mayestático y después para hablar de un tema transcendental en la vida contemporánea. Se trata de la inmensa cantidad de anuncios que ponen en la televisión. En medio de un programa suspenden su emisión durante una cantidad exagerada de minutos para incitarnos a consumir productos de diversa índole. En realidad no se debe tomar literalmente lo de “en medio”: lo hacen en cualquier momento de la transimisión. Parecen escoger, además, lo momentos en los que, tras haber llegado hasta el canal en cuestión por el poco científico procedimientodel zapeo, te empiezas a enganchar a lo que están ofreciendo. Por ejemplo, una serie. CSI, pongamos. Tras unos minutos atando cabos aquí y allá, te haces una idea de cuál es la trama del episodio en cuestión y la habilidad de los guionistas consigue que te quieras quedar un rato más a ver qué más pasa. Entonces es cuando, de golpe y porrazo, para que duela más, aparece una cortinilla anunciando que podrás seguir la…

HISTORIAS CATIVAS (number three)

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Durante os meus anos de mestre nunha aldea de Xinzo coñecín a varios personaxes curiosos. Chegou o día de que sexan carne de internet, de que pasen á historia aínda que sexa dunha forma cativa como estrelas por uns días neste blog. Licinio chamábase en realidade Xaquín, pero Xaquín xa había dous na aldea e púxose Licinio el so. Almorzaba na do Tato, un sol e sombra, ás oito e cuarto en punto, agás os domingos, nos que Tato non abría ata as once. Da do Tato marchaba cos cans a visitar os matos e as leiras, cousa que para el era como a misa diaria das beatas. Ninguén sabía que lle podían pasar aos matos e as leiras se non fosen repasadas por Licinio un día si e outro tamén, pero non teñades medo de que alguén lle preguntara. Licinio era baixo pero forte e tiña unha mala hostia que lle viña da familia da nai, os Entullos. Os sábados mercaba a prensa e, despois de ler as novas de cabo a rabo, marchaba ao retrete a limpar o cu con ela. Bebía con moderación, agás a tempada na que o Depor g…

PRESBICIA EN LA FARMACIA

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Padezco astigmatismo, presbicia y filantropía. A la filantropía la mantengo a raya, por la cuenta que me tiene, y del astigmatismo no hago ni caso, pero la presbicia me preocupa seriamente. El otro día visité una farmacia, como quien no quiere la cosa. Pero sí que quería: unas gafas nuevas para ver de cerca. La dependienta me proporcionó unas con la graduación solicitada y un folleto con unas letras enanísimas. ¿Qué tal lee esto? dijo aviesamente. De pena, contesté, mientras alejaba el texto. Ahora sí veo bien, corregí, y remaché: estas son las que uso. Pero ella me reconvino con la mirada y luego me hizo reparar en la distancia a la que sostenía aquel papel. Tiene que ser capaz de leer desde aquí, y me lo puso casi enfrente de las narices. No veía un carajo. Resoplé. La dependienta comenzó un discurso en el que describía los múltiples males provocados por una inadecuada graduación de las gafas de lectura. Sus detalles ponían los pelos de punta. Escozor de ojos, lagrimeo. Estaba a pu…

UN CRACK

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La noche, cuando te coge delante de la pantalla del ordenador, con el resto del cuarto a oscuras, es un momento lleno de poesía. Oyes el golpeteo de las gotas de lluvia en el cristal y piensas: está lloviendo. Lucidez y frescura. Y probablemente llueva mañana, te dices, pues la poesía y el oficio profético van de la mano. En un estallido de optimismo se te ocurre pensar que eres un puto crack, pero como no dices tacos y además eres humilde lo que te dices es que has estado sembrado, pero ha sido de casualidad. Luego suspiras y ese suspiro encierra todo el poder de una vida entregada al bien con mayúsculas. Ni drogado serías capaz de escribir otra frase como esta. Es lo que tiene la noche y la lluvia. Son iluminaciones. Te sientes capaz de escribir versos, aunque sean tristes como aquellos que escribió el joven Neruda una noche y luego aprendieron cientos de miles de millones de personas. Por decir una cifra. No era mal poeta, pero se creía mejor de lo que era. O al menos eso me suced…

HISTORIAS CATIVAS (number two)

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Gasosas Fernández patrocinou en 1979 un concurso de redacción para os nenos e nenas da bisbarra do Lérez. Así o anunciou no Diario de Pontevedra a catro columnas. Iso fixo que media cidade se preguntara que sería iso da bisbarra do Lérez. Toñito Lusquiños García e Lurdes Fondevila Casado fixéronse cos galardóns porque en 1979 a xente aínda establecía unha categoría para varóns e outra para mulleres. Cando recolleu o premio, Toñito dixo que “Pegadas de ovella” era un conto no que recollía unha anécdota que lle contara o seu avó un día na aldea. Lurdes leu “Viaxe nun día”, dixo “gracias” e non volveu abrir a boca. O 14 de Xuño de 2005, saíndo do Gran Garaxe, onde mercara unha pequena colección de coches para agasallar a un sobriño, Antonio Lusquiños viu pasar cara a Ferrería a Lurdes Fondevila. Tiña o cabelo máis escura que de nena, case castaño, pero a súa pel clara e os seus grandes ollos non mudaran o mais mínimo. Seguindo un pulo interior, porque estas cousas nunca veñen de fóra, An…

“PONTE QUIETO"

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"He leído una noticia espeluznante. La culpa ya es mía por andar a leer. Revisar la prensa en internet es algo que debiera hacerse con pasmontañas. Y gafas de sol. Y el ratón a punto para saltar a otro lado en cuanto arda la primera neurona. He leído que las fotos que subimos a la red de nuestros gatos. Pueden poner en peligro nuestra privacidad. Escribo así por culpa del whatsapp.(...)”
Artículo enDiario de Pontevedra.

HISTORIAS CATIVAS (number one)

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Colleu coas dúas mans a cunca de viño e saíu a porta, algo que sabía que non lle gustaba a Darío. De feito escoitou o berro de Darío que estaba composto basicamente dun par de insultos desagradables para afearlle a conduta. Gustáballe saír ata o camiño coa cunca na man e sentir o tinto baixándolle pola gorxa mentres miraba as estrelas. Aquela noite estaba anubrado, polo que Darío puido deixar de berrar axiña mentres deixaba para mellor ocasión esa nova incursión na poesía da vida. Volveu dentro. Tiña o lombo encollido de trinta anos de traballar ao xornal, a pel dura, os ollos escuros e a camisa desabrochada no pescozo. Levaba camisa porque os domingos levaba camisa. Desde que tiña memoria. Na pantalla da televisión un equipo de fútbol de Madrid estaba a mallar nun equipo de fútbol de Soria. Tanto, que os parroquianos esquecían mirar para ela agás cando o locutor subía a voz anunciando un novo gol. Falábase da festa de san Marcial, que tiña quince días por diante, dos ferrados de kiw…

“CONTRÓLAME LA CHUPERRI"

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Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar, entré con unos amigos en un pub-dicoteca. Aunque tal vez fuese una discoteca-pub, la cosa no estaba muy clara. Antes de tomar asiento, junto a una pandilla entre la que sobresalía uno con pinta de punki, observé que este se levantaba y antes de dirigirse hacia la barra le decía a un compañero: “contrólame la chuperri”. Se abrió ante mis ojos un mundo nuevo de luz y de color. Siempre he tenido con las palabras una relación especial, insana y apasionada. De hecho, estoy aquí acordándome de esto en lugar de escribir una obra maestra... Me senté, paladeando el sabor de aquella frase estratosférica que había aparecido al comienzo de otra noche insulsa. Por supuesto, me apresuré para ir al baño, solo para poder decirle a otro “contrólame la chuperri”, sin reparar en que el autor original de la frase había regresado y me contemplaba con ojos vidriosos. Me tapé instintivamente los dientes. Había nacido un amor por el lenguaje callejero capa…

DECISIONES Y PROMESAS

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"Aprender inglés (de una vez por todas), hacer ejercicio (varias veces a la semana), dejar de fumar (o fumar menos)... los comienzos de cada año están llenos de propósitos que suelen ser calificados como buenos, en lugar de como recurrentes o inalcanzables, que es lo que acaban siendo. (...)”.
Artículo en Diario de Pontevedra.

EL SECADOR DE MANOS (2 y final)

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Lo siguiente que hice puede que resulte extraño, o puede que no, depende de cada uno. Cogí el coche y me fui a Monteporreiro, al cuarto de baño del bar donde resolví el problema del alpendre de mi tío. Mientras ponía las manos bajo la tobera y el calor se encargaba de ellas, apareció en mi mente el rostro y el nombre de un ex-compañero de colegio al que le había prestrado los tres primeros números de Spiderman en español. Un auténtico tesoro y un tremendo enigma que me torturó años y años, pues por aquel entonces era variado y múltiple el trasiego de comics que nos traíamos en el instituto. El aparato enmudeció cuando retiré las manos ya secas, y me quedé a dos velas respecto al tema del traje. Pero como aún me cruzo de vez en cuando con el amigo de mis comics de Spiderman, auguré un futuro con ellos otra vez en mi poder. Días después volví a aquel bar, porque ya solo quedaban dos meses para la boda de Cornelius. En esa ocasión averigué cómo tenía que hacer para que el vecino cascarr…

EL SECADOR DE MANOS (1)

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Fue en un bar en Monteporreiro. Entré, pedí algo y me fui al baño. Estaba secándome las manos en el típico dispensador de calor cuando se me puso la mente en blanco. Suele pasarme mientras hago este tipo de cosas que te obligan a esperar de forma pasiva a que una máquina haga algo por ti. Me pasa todos los días con el ordenador. Pero esta vez fue diferente, normalmente llevo muy bien lo de tener la mente en blanco, sospechosamente bien. Diría que es para mi una especie de estado de gracia, si no fuese que parece que estoy insinuando que soy un poco lerdo, por lo que no diré tal cosa. Allí estaba yo, los ojos semicerrados, apreciando como el calorcillo que provenía de la máquina me secaba las palmas de las manos, cuando de pronto se hizo la luz en una zona oscura de mi sistema límbico. Vaya de antemano que, de tenerlo, yo no tengo ni idea de lo que es el sistema límbico, pero lo pongo a modo de ilustración, para que me entiendan mejor. Lo cierto es que aparecieron en mi mente un par de…