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Mostrando entradas de abril, 2015

COSAS DE FACEBOOK

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Hace un par de años me metí en Facebook. Sí, igual que si fuese una secta. Al principio mi lista de amistades se parecía a la que tiene hoy Luis Bárcenas y la vida allí dentro era oscura y lamentable, pero a eso yo estaba acostumbrado porque fui adolescente en los 80. No solicitaba amistad a nadie (y sigo sin hacerlo) porque tengo un orgullo que no me cabe en los sitios ni tirando abajo las puertas. A cambio, empecé a aceptar a todo hijo de vecino. Recibo actualizaciones de estado de gentes de las que ignoro su más remota procedencia o la más mínima posibilidad de conexión entre su vida y la mía. Supongo que es lo normal en un mundo de mentira. Pero me gusta. No tengo nada que ocultar, en el caso de que esto fuese posible hoy en día, de modo que llevo mi existencia virtual aún con mayor soltura que la real. Es estúpido pretender intimidad en internet. Me gusta subir cosas de mi blog, de colaboraciones en prensa, fotos chorras que encuentro en foros de música, youtubes de canciones, p…

EL CONCIERTO IMPOSIBLE

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El piano de aquella canción estaba menos triste que la canción en si. Esto podría apreciarlo sin esfuerzo, apoyado en la lectura de unos versos de Sexton que nada tenía que ver con la melodía y a los que volvía la vista de vez en cuando. Siempre llevaba un libro de poemas a los conciertos para pasar el rato pues le aburría trastear con el móvil con el único objeto de hacer ver que no se aburría, que era lo que hacía todo el mundo (trastear con el móvil y aburrirse). No tenía ni idea de que hacía a más de cien kilómetros de casa, pues oir a Willie Nile podía hacerlo en cualquier parte gracias a su ipod y el norteamericano no es que tuviese un aspecto memorable. En todo caso, se había subido al tren como quien acomete una misión y Sexton se le había rebelado como una poeta contundente y autoconsciente. No es que eso fuese malo, pero sospechaba de los autores autoconscientes. Pidió otra cerveza antes de que Nile comenzase la parte eléctrica del concierto y se encerró en si mismo sorbo…

ZOMBI INTERIOR

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Tenía quince y los guardaba en una bolsa de tela que ponía siempre junto al estuche, en la mochila. Aurora tenía más de veinticinco, pero ella había empezado a coleccionar mucho antes. Quince no estaba mal, la mayoría de los de clase sólo tenían cuatro o cinco. Cuando tenías más de diez se podía considerar que no estabas juntando zombis porque estaban de moda, sino que tenías una colección. Eso era lo que se decía él, haciendo oídos sordos a las burlas de André y Fajardo, que se metían con él porque “los zombis son de niñas”. Su favorito era uno con forma de calavera, ojos enrojecidos y sonrisa cosida con brackets. Solía colocarlo en el bolígrafo cuando la profe, para ir acostumbrándolos, les ordenaba usarlo en algún ejercicio. Le infundía ánimo para iniciar los trazos que no se podían borrar. No le gustaba que le cambiase el lápiz por el boli, se sentía inseguro. Cuando acababa las tareas, antes de salir al recreo, era de los que los ponían encima de la mesa para jugar con ellos …

HISTORIAS CATIVAS (eight)

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Ás catro da tarde veu a morte envolta en cascabeis. Saíron á porta algúns veciños, pero ela xa collera o ascensor. Chegou ao cuarto andar e petou na porta B. Dona Amelia achegouse arrastrando os pes coma se soubese facelo doutro xeito, axexou pola mirilla porque era raro que non chamasen ao timbre. Non viu a ninguén pero abriu a porta igual, non se fiaba da súa vista. Botou a cabeza fóra e dixo quen é? ao corredor baleiro. Estaba mais segura de que escoitar petar na porta ca de que non houbese ninguén alí. Deu dous pasos e púxose a escoitar, e sentiu un frío horroroso. Un frío que parecía vir do centro de onde fabrican o frío, un frío que lle fixo afastarse axiña de alí, tremendo, espirrando, as meixelas e as orellas case conxeladas. Seguiu espirrando dentro da casa, cinco días antes de seu pasamento por unha severa pneumonía.

COUSAS VEREDES (3 y final)

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Tomando una caña con el fue informado de las últimas noticias. Una fuente fiable había puesto en conocimiento de Cacho que Lucía le había dicho a alguien que Mariona Sanz había preguntado por el. Le había dicho al sujeto en cuestión (era varón el sujeto) que “qué tal estaba”. Miró a Cacho a los ojos pero este estaba sacando un pelo del borde del vaso. Esperó a que terminase y entonces, sí, clavó su mirada inquisitiva en los adormilados ojos del mensajero. Este se quedó callado, pensó que su interlocutor había sido afectado sin duda por su revelación. Sonrió con suficiencia. Se rascó la mejilla izquierda. Dio un sorbo a la caña. Se tocó una oreja..., pero aquella mirada no se apartaba de la suya, la perseguía de un modo que le obligó a decir algo. Tal vez no signifique mucho, vale, dijo Cacho rindiéndose prematuramente, dispuesto a cualquier cosa para que el otro dejase de atravesarlo con aquellos ojos de trastornado. El transtornado pareció no oir las palabras de Cacho. Seguía miránd…

COUSAS VEREDES (2)

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Aquella noche se lo llevaron entre tres amigos tras la ingestión de casi una docena de cervezas y su posterior devolución en forma mucho más degradada sobre unos parterres sembrados de jacintos y peonías que circundaban la improvisada pista de baile. Dado su estado, no consiguió impedir que durante el proceso de expulsión las emulsiones de cerveza, ácido clorhídrico y jugos gástricos impregnasen su camisa y la parte superior del pantalón. El calamitoso estado que mostraba al día siguiente se prolongó, al menos psíquicamente durante los siguientes días. Al quinto, notó que el desánimo y la frustación estaban siendo sustituidas por algo muy semejante al odio. Mimó esa sensación hasta notarla crecer en su interior y luego se aferró a ella con desesperación. Estuvo un par de semanas deambulando por los lugares de siempre con aspecto de zombi, aliento de apátrida, mirada de pavo en Navidad y así sucesivamente. Un jueves por la tarde, mientras llovía y el contemplaba la lluvia como si no l…

COUSAS VEREDES (1)

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Se alimentó de algo parecido al odio durante dos semanas. Encerrado en casa, escuchando furiosamente a Patti Smith, a los Smiths, a Aerosmith... se reconcomía recordando cómo y dónde le había dejado Mariona Sanz. Dos semanas y un día antes, hacían una estupenda pareja que era saludada en todos los saraos con esa frase, tan manida como idiota: “hacéis una pareja estupenda”. Ella sonreía un poco caballunamente por culpa de la genética y el ponía cara de bobo, que era la que se le había quedado desde que empezó a salir con Mariona. Fue en el cumple de Lucía, como en la canción de Makaroff, cuando él llevaba cuatro cervezas y media y Mariona se había pedido un whisky tras sus consabidos maritinis. Él encontró un poco raro lo del whisky, así lo comentó después, pero lo suyo no era sospechar. Lo suyo era beber los vientos y las cervezas por Mariona, hasta que ella decía “basta”,; entonces se pasaba a la tónica. En aquella ocasión ella no dijo “basta” (también aseguró después que le parec…

TIRADO NO CHAN

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Caeu ao chan dun xeito elegante, como se estivese finxindo nun casting dunha glamurosa serie que emitirían os sábados á noite, pero a verdade é que provocou o mesmo balbordo no bar que se soase un disparo de súpeto. O primeiro en agocharse ao seu carón foi Quinito VI, que comezou a darlle sopapos pequenos nas meixelas mentres lle dicía “volve, volve”, como se marchara a por tabaco. Luísa Farto foi mais profesional e colleulle o pulso, agardou e finalmente díxolle que estaba vivo a Xan Pallás, que se axeonllara ao seu lado mais por estar ao seu lado que porque soubese que facer co langrán medio calvo que estaba tirado no chan. Quinito VI buscou os ollos verdes de Luísa Farto, como buscando indicacións despois de optar por deixar de dicir “volve, volve” a aquel corpo que de momento non volvía en si. Un grupo de xente facía coro de pe arredor dos tres que parecían atender ao fulano, cando era evidente que o que facían era mirar para Luísa Farto, madia leva. Ela fartouse e púxose en pe e…

TUITEROS SIN FRONTERAS

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"Tengo 14 seguidores en twitter. Menuda porquería, dirán ustedes. Error: mis seguidores no son ninguna porquería. Son la creme de la creme. El último bastión de una raza de titanes.(...)”
Artículo en Pontevedra Viva

LECTURAS Y DESVARÍOS

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Se me ha ido la mano empezando a leer libros y ahora cuando quiero ponerme con uno no sé cuál elegir. Entro en una suerte de estado catatónico. No es muy diferente de mi estado habitual, no es eso lo que me preocupa. Es que no consigo leer nada. He intentado el “pito, pito, gorgorito” pero nunca me conformo con la primera elección. Repito una y otra vez el sorteo hasta que parezco un bobo repitiendo un estribillo infantil. Mando el estribillo y los libros a freir espárragos y leo la prensa en internet. No soy muy exigente escogiendo lecturas. No soy muy exigente en nada, en general. La vida me lo ha enseñado desde bien temprana edad y hay cosas que no cuesta aprender. Suelo darle entre 25 y 47 páginas a cada libro antes de decidir si sigo adelante. Hubo una época en que terminaba de leer todo cuanto empezaba, por muy truño que fuese. Así leí cosas que hoy me averguenza revelar y por tanto no voy a hacerlo. Avergonzarse de haber leído un libro es una cosa muy esnob pero todo el mundo …

PERDIDO NUN RELATO (2 e final)

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Cando chegou non tivo que agardar moito tempo. Notou unha sombra no seu costado esquerdo e unha voz que dicía: “Home, a ti quería eu verte”. Volveuse e diante del tiña a un mangallón de uns corenta anos, vestido á moda de dez anos atrás. “Xa tiña gañas de falar contigo”. Xosé Retorto parecía un pouco anoxado cando o tomou dun brazo para sentar con el nun dos bancos do andén. “Isto que me estás a facer ten que rematar axiña”. “Non podo vir aquí todos os días coma un parvo”. “Facer que fago nesta libreta” e moveu a outra man, onde a levaba. El tentou explicarlle que as historias teñen os seus ritmos e que agora a súa estaba nun tempo que pronto se definiría. “Nin ritmos nin hostias”, dixo alporizado Xosé. “Eu quero que pase algo xa”. “E que sexa coa sobriña da señora Rosa”. El calou, esforzándose por lembrar cando lle puxera ese nome á tía. Non foi quen. “Mira, vas volver a casa agora. Vaste por a escribir. De aquí a tres cuartos de hora chega ela de Vigo e virá a tía a esperala. Pois …

PERDIDO NUN RELATO (1)

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Estaba esvarando da cadeira, cansado de non topar o xeito de seguir con aquel relato. Levaba case dúas horas indo con Xosé Retorto á estación do tren, a botar a tarde mirando pasala tarde entre pasaxeiros que ían e viñan. Inventou a Xosé Retorto porque nunha época el tamén fixera iso. Cando vivía preto da estación, gustáballe pasar horas mirando a vida nas facianas dos outros. Pero algo non ía ben, estaba amolado porque no relato aparecera unha muller de case setenta anos que adoitaba ir a recoller a unha sobriña que traballaba en Vigo, por pasear e porque ela tivese con quen volver á casa. A muller observou que Xosé observaba. Un día acercóuselle e preguntoulle se era escritor, así, sen máis. Xosé díxolle que non, que a libretiña de notas era para pasar o tempo. E de alí non sabía saír. Non se lle ocorría a forma de que Xosé non volvese a atopar a esa muller na estación mentres ela esperaba pola sobriña. Pensou en que pasase algo entre a sobriña e Xosé, pero era levar levar o ba…

TODOS VOLAMOS

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Subirse a un avión es hacer un ejercicio de fe. Ponemos nuestra confianza en que el aparato en cuestión depegará y no dejará de volar hasta el momento del aterrizaje, y en que todas esas maniobras se realizarán sin menoscabo de nuestra integridad física. A raíz del desgraciado incidente en los Alpes hemos reparado en que también ponemos nuestra confianza en manos de unos pilotos. Las autoridades competentes pueden establecer todo tipo de mecanismos para lograr la máxima seguridad de que la condición física u psíquica de los pilotos es óptima, pero cada vez que sale el sol estamos ante un nuevo día, y la vida no pide permiso para empezar cada segundo, ni tampoco para terminarse. Pendemos de un hilo. Nosotros, que hemos pisado la luna y enviado satélites al espacio para hacernos la vida más fácil (o complicárnosla más), seguimos siendo unos seres frágiles que no pueden asegurar dónde estarán en el minuto siguiente. He ahí también la grandeza del ser humano. Existen explicaciones filo…