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Mostrando entradas de septiembre, 2016

EPISODIOS DE SEQUEDAD EN LA BOCA (3)

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Otro gran número de episodios de sequedad bucal podemos observarlos tras la compulsiva actividad de los fumadores. Un fumador que no es compulsivo ni es fumador ni es nada, solo alguien que coge un pitillo de vez en cuando. Tal vez no sabe qué hacer con las manos porque tiene los bolsillos llenos, es difícil detectar el verdadero detonante de la conducta de esos farsantes. Yo soy uno de ellos, consumidor de puritos, concretamente, que es la rama más rastrera de los fumadores no-fumadores. A mi no me importa lo ignominioso de mi actitud hacia el tabaco. Lo que me preocupa es la sequedad de boca, el picor en la garganta y el precio. Me gusta fumar cuando nadie se lo espera. Soy un fumador emboscado. En una sobremesa de abstemios del tabaco, pero no de lo otro, enciendo un purito y todos experimentan una sobriedad repentina que aprovechan para gritarme, intentando que deponga mi actitud y que ponga el mini habano en el cubo de la basura. En otras ocasiones extraigo el mini paquete de …

RELATO INNECESARIO

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A continuación van a leer ustedes el principio de un relato, de esos que luego se quedan en nada. Unas veces la causa es la dispersión del escritor, otras la falta de dirección concreta en el corazón de la trama, la mayoría de las veces se trata de una absoluta ausencia de sentido. Este relato comienza narrando las desventuras de la familia Gómez-Gómez de Vieto, un núcleo compuesto por Yoshua, el hijo de diez años, bizco de ambos ojos cuando tiene la luz de frente y adicto al pegamento Imedio. Luego tenemos a Sarai, la hija de catorce, prematuramente enganchada a una telenovela cuyo título “Morirse de amor o marchitare en la espera” traía a mal traer, pues nunca conseguía leerlo completo, a su mamá, Generela de Vieto, una ama de casa con muy malas pulgas. El padre, Lorenzo Gómez-Gómez era un degenerado que se presentaba como tal en todos los bares y casas de citas cercanas a los bares que frecuentaba, amparado en la increíble fortuna heredada de su tía soltera Nenúfar Gómez-Gómez y…

LA JUVENTUD JA, JA

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Nos rebelamos con desesperación contra circunstancias vitales ante las que no existe forma alguna de imponer nuestra voluntad. Nos empeñamos terca y concienzudamente en ser jóvenes. Más allá de calendarios, achaques, fosas abisales en la memoria y otras señales que nos advierten acerca de que la fecha de caducidad de nuestra juventud ha sido rebasada. ¿Qué es sino calzarse unas deportivas encima de esos ridículos calcetines cortos para ir a pintar la mona por la ciudad adelante?, ¿qué es sino estar al tanto de las novedades musicales, trasegar cerveza a deshoras, huir de las básculas, escribir esta columna? Luchamos centrímetro a centrímetro por conservar un territorio en el que soñábamos que nos quedaríamos a vivir siempre, a pesar de que asumíamos intelectualmente la derrota de tal deseo. Pero con el deseo, con las emociones, no se negocia. De algún rincón extraño de mis recuerdos he rescatado ahora mismo unos versos de una canción que escuché cuando llevaba pantalones cortos. Ah…

EPISODIOS DE SEQUEDAD EN EL BOCA (2)

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En esta segunda parte abordaremos el infortunio de quien tiene que enfrentarse a un auditorio numeroso y cae presa de los nervios y esas cosas. Algo que, en mayor o menor medida, también hemos vivido todos y que podría contarse así: Mientras avanzas hacia el micro, tan despacio que llegas a tener la sensación de que estás retrocediendo (que es lo que deseas de todo corazón) te preguntas como pudiste llegar hasta allí. Sólo porque eres tonto y tímido, a partes iguales. Sólo por no abrir la boca cuando un índice te apuntó. Sólo porque no tenías más que trece años y había que decir unas palabras para abrir el III Encuentro Provincial de los Padres y Madres de Hogares Conservadores. Cuando por fin casi te comes el pie de micro, alzas la vista y descubres a dos millones de personas mirándote fijamente. Tienes la boca pastosa y la mente zarrapastrosa. Me está bien por tímido y tonto, al cincuenta por ciento, piensas para integrar aquella especie de ejecución sumaria en un contexto que la j…

GORDOS DE SEPTIEMBRE

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Este artículo, si lo fuese, pretende erigirse en homenaje a todos los que han tenido la desgracia de descubrir, al llegar Septiembre, que han engordado. Puede que lo hayamos averiguado antes, pero en todo caso el verano tiene la virtud de hacer olvidar todo tipo de sinsabores. “Ya es septiembre (y estás gordo)”. Es el titular de una columna que apunta directamente hacia mi persona. Acabo de leerlo en la web de un periódico de renombre (el titular, el texto no lo he leído, ni pienso). Lo que haré es demandarles. No se puede estar surfeando en seco, salir de una entrada sobre la reaparición televisada de Aramís Fuster, y toparse con esa agresión personal. Adónde hemos llegado que en las cabeceras de prensa online acechan tan poco sutiles ataques al grueso de la población (no digan que lo del “grueso” no ha venido al pelo). Los gordos, vocacionales o forzosos, tenemos derecho al cariño, igual que cualquier otra tribu urbana, grupo social o banda filarmónica. Y además voy a empezar a pon…

EPISODIOS DE SEQUEDAD EN LA BOCA

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Vamos a hablar de las ocasiones en la que se nos seca la boca. Un episodio tan común como desagradable que tiene como fin hacernos mejores personas, ya que nos pone en evidencia y para ser buenas personas lo primero es tener el ego en su sitio. Cómo se llega a la conclusión de que vale la pena ser buenas personas, ah, eso ya en otra ocasión. Todos hemos experimentado alguna vez la conversión de la lengua en esparto y de la cavidad bucal en arena del desierto cuando, de chavales, se nos acercaba alguien que nos gustaba y con el/la que no nos atrevíamos a hablar. Te hallabas en una fiesta o similar, desempeñando tu habitual oficio de mojón, mientras bebías un coca-cola y los vientos por una persona en particular. Alguien tan lejos de tu alcance que ni en sueños eras capaz de imaginarte emparejado con ella (el sueño se interrumpía con las rayas de fuera de emisión, un ruido te despertaba, etc). De pronto ese ser procedente del Olimpo se encamina a tu rincón y empiezas a dar grandes sorb…

MOMENTO CHORIPÁN

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Hay momentos en los que cabe una vida y vidas que desembocan en un único instante. Son episodios llenos de magia que aparecen como por ensalmo y hacen la existencia más llevadera ya que la dotan de plenitud hasta que ella sola se encarga de retomar su ritmo veloz y voraz. Uno de estos episodios suele aparecer enmascarado entre la parafernalia festiva de un día de Feira Franca en Pontevedra. Pongamos que el sábado de Feira comienza rebuscando en la bolsa de disfraces alguna vestimenta apropiada para el evento, para no deambular por allí vestido de romano, como hacen algunos rebeldes o desinformados. Escoges las prendas, te las vistes, te ves en el espejo, deseas tener la varicela y quedarte en cama... en fin, la rutina de siempre. Has quedado con los antiguos compañeros de trabajo con los que sueles compartir esta fiesta. Llegas a la cita tres cuartos de hora más tarde para reirte del pringado que siempre aparece puntual y que ha fundido la batería del móvil anunciando al resto su i…

GASTRONONÍA Y COLUMNISMO

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Soy una mierda de columnista. Sin pinchar en un palo (era lo que faltaba). Me explico. Doce de cada docena de columnistas a los que leo emplean citas ajenas o diálogos de filmes más o menos conocidos para “decorar” sus textos. Es como cuando quieres darle empaque al salón y viene alguien de fuera a aconsejar qué debes hacer, donde tiene que ir cada mueble y el color del papel pintado. Estamos hablando de gente que escribe muy bien (ni idea de cómo tendrán decorada su casa) y piensan muy bien. No son de esos que tiran para adelante, a lo que salga, como si fuesen cierto equipo de fútbol de la capital del país. Como a esos, a veces la cosa sale bien, o medio bien, pero no es para sacar pecho. La suerte es para quien la trabaja, pero no se puede pasar uno la vida trabajándola. Esto es una paradoja, que es un lugar en el que algunos nos sentimos muy a gusto, y por eso. A uno le da una tremenda pereza ponerse a buscar citas y escenas de pelis para vestir la columna. El inquietante enca…