AFTER THE PARTY


Miles de gusanitos por el suelo y lady writer sonando en el reproductor. los restos de una fiesta se resumen en estos dos confusos elementos que, tomados de uno en uno, remiten a la infancia y al momento en que los dire straits aún molaban.
Natán, sepultado en su ignorancia, pensaba que había fumado demasiado, bebido demasiado y ligado muy poco. Desconocía que todo eso era tan banal como la cara b de cualquier single de los cranberries. Se levantó para echar una mano a Charo, que iba de aquí para allá recogiendo vasos. Luz contemplaba lo que parecía una mancha en el tapizado de un sillón y resultó ser la huella abrasiva de un cigarrillo. Luz pensaba que huella y cigarrillo era palabras destinadas a llevarse bien, cosa que era muy propia de ella, incluso sin estar colocada. Pero lo estaba. Había tomado mucho, como dicen en Mexico, y había ingerido grageas. Luz ahora era un bulto sospechoso que le había salido al sofá y que se dedicaba a la observación estupefacta de una quemadura en el sillón contiguo. Natán sintió ganas de lanzarle un balde de agua por encima. No sabía qué era exactamente un balde, pero con esas palabras lo pensó. Natán estaba secretamente enamorado de Luz, en un mundo en el que secretamente significa que lo saben todos menos la interesada. Mejor dicho, la no interesada, porque a Luz se le fundían los plomos por Chals, el novio de Charo. Cada pandilla es un culebrón, como bien se sabe.

Podríamos seguir así durante un par de páginas más, y tal vez lo hagamos. Total, cuesta casi tampoco como usar el plural mayestático, pero lo cierto es que ya hemos alcanzado el objetivo. No era otro que introducir este video, claro:

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